
Te propongo, tomarnos unos “margaritas” para tener como excusa la necesidad de limpiar con besos la sal de nuestros labios y, posteriormente, beber de nuestros cuerpos, el salado sudor después de hacer el amor.
Ciertamente que espero que no me respondas que tienes prescrito, médicamente, no consumir sal, pues no te creeré. Bajo este predicamento, como vez, sólo queda "pecar".
No comments:
Post a Comment